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Mtra. Claudia Lorena Pérez González
Coach de ejecutivos y Consultora en Desarrollo Organizacional y Capital Humano
En una de las compañías transnacionales donde tuve la maravillosa oportunidad de colaborar, un director nos decía “solo se consigue, lo que se persigue” y su palabra era de alto valor, nunca falló a una rendición de cuentas o compromiso acordado con algún miembro de la empresa, aun estando a kilómetros de distancia e incluso en periodos vacacionales.
Esta filosofía de trabajo permeaba en el equipo porque él la dirigía, porque estaba convencido de ella y porque él estaba a la cabeza del área estratégica de negocio, pero… ¿Qué pasó cuándo él se retiró de la compañía?, ¿por qué el equipo ejecutivo, que, durante periodos largos, tuvo los mejores indicadores dejó de brillar?
A menudo dentro de las organizaciones, el propósito laboral de los miembros se transforma en rutina laboral, la pasión de los líderes se apaga y no encuentran sentido en los diferentes momentos que viven dentro de la organización. Los líderes de equipos siguen indicaciones, persiguen metas, acatan lineamientos, aplican procesos, toman decisiones, pero empiezan a carecer de “alma en su liderazgo”.
Lee. G. Bolman y Terrence E. Deal en su libro “Liderazgo con Alma” (2013), nos invitan a reflexionar a través de la enseñanza de que el corazón de liderazgo está en el corazón de los líderes. ¿Qué hay dentro de tu corazón de líder?, ¿qué mueve tu día desde dentro de ti?, ¿para qué decidiste acudir a tu centro de trabajo el día de hoy? Las respuestas a estas preguntas, si es que nos hemos “dado el tiempo” de hacérnoslas, regularmente las buscamos de manera externa a nosotros mismos, quizá en la misión y visión de la compañía, en los indicadores mensuales que nos llevan a ganar un bono o una recompensa, en el reconocimiento para un posible ascenso, en la obtención de un salario para pagar las deudas de la tarjeta de crédito; el ser humano busca materializar su éxito y deja de escucharse, verse y hacerse consciente de sí mismo.
Cuando las respuestas vienen de afuera puede llegar a ser cansado, percibirlo totalmente ajeno a mis creencias y resultar en un desánimo diario donde entramos en el ciclo de levantarse para trabajar y dormir para poder levantarse a trabajar.
Descubrir el alma del líder, es un trabajo de introspección y depende de cada uno de nosotros descubrir nuestro propósito laboral, no solo saber cuáles son mis responsabilidades, mi área de injerencia, mis indicadores, sino el verdadero “para qué” hoy estoy aquí, quien soy como líder y qué aporto a este lugar.
Realizar sinergia entre el propósito organizacional y los propósitos personales de los líderes, genera compromiso genuino de los involucrados, la motivación deja de venir de manera externa, de un indicador, de un jefe, de las circunstancias y da paso a la automotivación.
Te dejo una pregunta, que quizá sea cliché, pero te aseguro que no te has hecho en mucho tiempo, hoy es tu último día de trabajo en la organización, haciendo un recuento mental y honesto, ¿qué es lo más valioso que heredarías a ese lugar, a tus compañeros de trabajo y a tus colaboradores directos?
En mdc, tu éxito es nuestro propósito.